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La importancia de las costumbres ancestrales en el desarrollo humano

Para el desarrollo humano no solo es necesaria la educación pedagógica, sino también la ancestral, pues los conocimientos que se adquieren desde temprana edad están dados por nuestros antepasados, sus costumbres y prácticas culturales, que con los años ayudarán a definir las personalidades e intereses de cada uno.

En un país pluricultural como Ecuador, cada región tiene sus propias costumbres dadas por el clima, la vegetación, la fauna, entre otras. Una de las tradiciones más arraigadas y vigente en varias zonas de la nación es la Fiesta de la Siembra, la cual se celebra en octubre para agradecer a la Madre Tierra (Pachamama, en idioma quichua) y bendecir las semillas, cuando se preparan los terrenos y parcelas, previo a la plantación.

Pero en las ciudades, poco relacionadas a las actividades del agro, son minoría las nuevas generaciones que conocen sobre esta tradición, perdiéndose así la diversidad cultural. La Unesco ha declarado que la globalización se ha visto como una amenaza en la conservación de valores culturales ancestrales y se plantea como un desafío más complejo para las naciones el incluir las diferencias en la convivencia social.

Así se reconoce la importancia de que las escuelas y colegios fomenten estas tradiciones en la enseñanza de los menores. El Liceo Campoverde tiene como filosofía rescatar la identidad nacional y como parte de esta idea celebra cada año la Fiesta de la Siembra, siendo una analogía entre preparar el terreno para la plantación y preparar a los alumnos para que reciban los conocimientos que se les impartirá en el nuevo año.

En los grados de los más pequeños se hace una siembra en maceteros, por ejemplo, de fréjol, para que aprendan el proceso de cómo la semilla se convierte en planta. Luego, cuando las plantas han crecido, son trasladadas al huerto para que se desarrollen en más espacio. En cambio, en los cursos de los más grandes, la siembra es de plantas endémicas de la zona.

En esta actividad los estudiantes aprenden por un proceso de maduración individual, a través de sus propias acciones y en interacción con la realidad. El psicólogo Fritz Piaget, reconocido por sus aportes al estudio de la infancia, indica que así el aprendizaje es un descubrimiento del saber, en el contexto donde el alumno se pone en contacto directo con la realidad para encontrarse con la posibilidad de descubrirla por sí mismo.

Para agradecer la bondad de la Pachamama por haber permitido una buena producción y cosecha, en algunos grados se celebra el Inti Raymi (Fiesta del Sol), en junio. Y para la conmemoración de los difuntos la institución también organiza la molienda del trigo para convertirlo en harina y los más grandes ayudan a los niños en la preparación de la colada morada.

Con estas actividades y el traspaso de conocimientos ancestrales el Liceo se encarga de que sus estudiantes sean seres humanos capaces de defender su cultura, raíces y valores. “Queremos estudiantes ecuatorianos, que sepan lo que es ser ecuatoriano y que se sientan orgullosos, que aprendan a aceptar las diferencias”, asegura la rectora Carmen Andrade.

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